Ariadna XIII Los boquetes de tu ausencia se llenaros de polillas, drosophilas pseudoobscuras copularon en sus alas; separo arterias carnosas no sé si aorta, bronquial o hepática, la aguja pasa, gira, se desarman. Las diástoles de tu ausencia retumban en mis risas, somos un desierto frío de vacíos macerados, la aguja entra, ajusto, doy una puntada. https://www.youtube.com/watch?v=euiKqmLvyMw&list=RDEMSPmpfaWx_g_04g6Ig8_oRw&start_radio=1
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distracciones y otras formas de perder el tiempo
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El edificio estaba desierto. Entraba mucha luz por los ventanales de cada pasillo. Subimos. Paramos en un gran cuarto, con una cama enorme de acolchado celeste. Tiramos todo en el piso, nos arrojamos en la cama, iluminados. Brillabas. Tus ojos eran azules casi blancos, casi hielo, casi cielo. Una belleza inefable lo inundaba todo. Un gato negro apareció entre las cosas y se subió entre nosotros. Me comentaste que saldríamos rápido, que ya era hora de dejar todo esto. Te dije que no tenía pasaporte. Me miraste y respondiste que no importaba, que salíamos a Uruguay y luego a México. Era solo cuestión de pasar la noche. Te vi pararte y salir al cuarto contiguo. Había una pileta enorme, cristalina. Observé detenidamente cómo te sumergías en ella. Cerré los ojos. No era la hora pico, pero sobraba gente o hacía falta espacio, estábamos maloliendo nuestra humanidad. De pronto, otra estación, y casi todos bajando en estampida. Quedamos ella, yo, y otro tipo que nos miraba raro. ...
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Mi casa huele a flores y a Sándalo. Mi casa huele rico, no voy a negarlo. Ahora, arriba de la mesa, algo de las bases: un velador negro, de luz blanca, para estudiar. Para leer. Para escribir. [memoria] horas junto a un negro velador galáctico de cuello de herbívoro, pedazos de las noches robados a los gritos de "apagá esa luz" matriarcal [ella me hace dudar sobre ver con los ojos cerrados. Es como no; no respiro bajo el agua -contener el aire no es lo mío-] Así que para fluir hay que contenerse un poco, que ya casi y seguir, un poco más, en la oscuridad [memoria] las sombras de mi espalda, la cama marinera de mis hermanos. La puerta del baño. Yo no seré una más, como la de las fotos, ni felicitación ni felicidad, hay incógnitas más antiguas, como nosotras hablándonos la noche, mientras papá roncaba a tu lado. [presente] Este velador es famélico. Usa un gorrito. Me gusta diagnosticarle probabilidad de lluvias. Puedo sentirlas, expanden la humedad en los dedos. Hice un guiso....
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Llegar transpirada de frío ante un rectángulo de plástico con rostros ondulados; entrar a la pecera bajo la noche que se abre frente al paredón. Ese fue el flash de la llegada antes de las 10 de la noche, a la hora de la sopa. En el vórtice –si, vórtice- del local que opera de escenario, obturado por vasos birras platos que entran y salen de la barra, gravitantes entre nucas que no paran de pedir, los músicos. Rehenes del consumo direccionado de los quietitos. Todos tienen hambre, todos tienen sed, todos sentaditos vamos a comer. Son las 10 de la noche. El sonido parece negarse, chirriar oxidado en una voz que es solo boca de covers. Y si no lo son, podrían ser otra cosa. Rodney, quizás. Pero parada desde el fondo lo performático cubre la escena; ese lugar de maderas barnizadas titilantes ante el neón como espejitos de colores que te lleva a pedir una birra mas. Y otra. Las canciones van pasando, la preocupación de los músicos es notable. El baterista sacude sus rulos y parece ser un...